La Depresión Postparto

Dr. Javier Meléndez-Fuentes

Psicólogo Clínico

El momento del embarazo significa para un sinnúmero de personas una experiencia llena de alegría, celebración y esperanza. Sin embargo algunas mujeres pueden enfrentar retos en cuanto a su estabilidad emocional durante y/o después de este proceso.

La depresión pre y postparto

Afecta a algunas mujeres en nuestra sociedad, por lo que una descripción de los síntomas podría facilitar la identificación temprana, como también la búsqueda inmediata de recursos de ayuda, tanto para la mujer como para su pareja y su familia. La American Psychiatric Association (2013), en su manual diagnóstico DSM-5, describe que las disfunciones en estados anímicos pueden tener su comienzo durante el embarazo y postparto. Esa misma organización presenta un estimado que indica que el 3% al 6% de las mujeres podrían experimentar síntomas de depresión mayor severa durante el embarazo y que esto podría continuar luego del nacimiento de la criatura. Esto tiende a ser más común en las madres primerizas, al igual que en mujeres con un historial previo de algún trastorno emocional. Es menester recalcar que el período de embarazo presenta una serie de cambios y alteraciones tanto fisiológicas, sociales y emocionales.

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En primer plano la parte fisiológica supone un aumento de peso, vómitos/nauseas, acidez, dolores de cabeza, entre otros. Los cambios hormonales además se asocian con un aumento en la ansiedad. En segundo plano lo social implica considerar cómo la relación de pareja se pone a prueba mientras todos estos cambios fisiológicos ocurren, el apoyo que la mujer recibe o no de la familia, al igual que de las instituciones sociales, añadiendo a la planificación, la logística y factores económicos implícitos que significan lidiar con un embarazo. Mientras todos estos retos ocurren la parte emocional experimentará también ciertos procesos que muy bien podrían comprometer la estabilidad de la mujer. Por esta razón se deben considerar ciertas señales sintomatológicas para así prevenir una crisis mayor.

La clave es siempre consultar con un profesional, experto en bienestar emocional, tal como el psicólogo(a) y comenzar psicoterapia lo antes posible. Primordialmente considere que si usted experimenta un episodio de tristeza, llanto frecuente (hasta sin motivo aparente), irritabilidad, sensación de vacío o desesperanza por un período mayor de dos semanas busque ayuda. Otros malestares emocionales incluyen una marcada disminución de interés o pérdida de placer en actividades que antes disfrutaba. Aunque en una depresión mayor severa puede presentarse un aumento de peso debido  a un componente de ansiedad, se debe tener precaución si ocurre una significativa pérdida de peso (algo que podría ocurrir en una depresión pre y post parto). Puede ser también común el que se afecten los patrones del sueño, debido al constante despertar de la criatura para ser alimentado y/o cambiado, algo que muy bien podría significar que la madre se sienta anérgica o con sensación considerable de cansancio. Dicha falta de descanso adecuado puede tornar a la mujer susceptible a la antes mencionada irritabilidad, lo que a su vez podría comprometer cómo podría lidiar con el manejo de emociones de frustración y coraje.

Por tanto, el que ocurran exabruptos y consecuentes discusiones podría ser una de las posibilidades que a su vez, de no contar con la comprensión y sensibilidad de su pareja, supondría un estresor añadido a la estabilidad de la relación. Otros considerables factores se relacionan con pensamientos distorsionados de inutilidad, creerse falta de capacidad para cuidar a la criatura o con sentimientos excesivos de culpa. La combinación de la tristeza, angustia, ansiedad, irritabilidad, pobre apetito y la falta de adecuado descanso además puede dificultar su capacidad para concentrarse y presentar problemas de memoria. Una característica que además se relaciona a la depresión mayor severa también lo podrían ser los pensamientos suicidas, es por esto que toda manifestación de deseos de morir debe ser tomada en serio y tratarlo como una emergencia, donde la recomendación inequívoca significa un ingreso en una institución de servicios de salud mental, para así de esta manera se pueda monitorear y estabilizar esta crisis mayor. Incluso es pertinente considerar que una persona bajo un estado anímico severo puede presentar experiencias alucinatorias (escuchar voces, ver cosas irreales), lo cual implica romper con la realidad y responder a estímulos puramente inconscientes.

Según establecido previamente es crucial identificar estos signos de depresión y tomar acción inmediata para así prevenir una crisis mayor. Para esto contamos con excelentes psicólogos y psicólogas en nuestro país, los cuales por medio de su labor profesional,  cobijada por los más altos estándares éticos y con la máxima confidencialidad que instituye la Ley HIPAA, están en la mayor disposición de contribuir al desarrollo de las estrategias más asertivas para lidiar con el mundo de lo cognitivo, lo conductual y lo emotivo.

La pareja también puede necesitar ayuda en este proceso, para así ganar mayor empatía, al igual que sensibilizarse ante las necesidades emocionales y de apoyo de su ser querido. Más aún es responsabilidad de toda la familia uniéndose, siendo respetuosa, afectiva y sensible ante las necesidades particulares, como también colaborando armoniosamente para contribuir al bienestar de la madre, como a la del recién nacido.

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