Reflujo gastroesofágico

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Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública|Pediatría y Familia

Dra. Rosalyn Díaz Crescioni
Gastroenteróloga Pediátrica Certificada en Pediatría y Gastroenterología Pediátrica

A menudo los adultos pensamos en el reflujo gastroesofágico que nos provocan ciertas comidas pero a veces se nos olvida que nuestros niños también pueden padecer de esta condición. 

Reflujo gastroesofágico (RGE) se define como el movimiento involuntario de la comida o jugos gástricos del estómago al esófago que es el tubo que conecta la boca al estómago.  Ocurre en todas las edades y en la mayoría de los casos es un episodio breve y sin síntomas. 

RGE se convierte en enfermedad de reflujo gastroesofágico (ERGE) cuando hay más episodios de los esperados para la edad y/o cuando está asociado a síntomas y complicaciones. Hasta un 10% de los adultos, 7% de infantes y 2-8% de los niños padecen de ERGE.

Infantes

En infantes el reflujo se presenta con buches, vómitos, irritabilidad y en ocasiones dificultad al tomar leche.  Dos de cada 3 infantes tiene RGE con el pico de los síntomas siendo a los 4 meses de edad. Ya para el primer año de vida sólo 1 de cada 10 bebes van a seguir padeciendo de la enfermedad. Por lo tanto, el curso natural de RGE es que mejora con el tiempo sin ninguna intervención y solamente con el crecimiento del niño y la maduración del sistema gastrointestinal. 

Es bien importante explicarle a los padres que un infante que tiene buches pero que no está irritable, y come y gana peso adecuadamente según las curvas de crecimiento, no tiene enfermedad de reflujo gastroesofágico.  Vómitos severos o biliosos (color verde), falla en crecimiento, síntomas respiratorios, rash, y diarrea con sangre son algunos de los síntomas que nos deben preocupar y ameritan una evaluación de otras posibles condiciones.  En aquellos casos en que el reflujo provoca irritabilidad en el infante, se debe considera tratamiento con un medicamento antiácido para disminuir la irritación causada por el reflujo ácido. 

El uso de espesantes de fórmula como lo es el cereal en algunos casos podría disminuir el número de buches que tiene el infante pero ésto probablemente no es clínicamente significativo ya que no hay nada que evite que el reflujo siga subiendo hasta el esófago aunque no se vea afuera en forma de buche.  Por otro lado con los espesantes nos corremos el riesgo de sobrealimentar, provocar síntomas como ronquido, y alterar la composición calórica de la fórmula provocando un desbalance nutricional.

Niños y Adolescentes

En niños más grandes y adolescentes vemos síntomas parecidos a los de los adultos. Presentan buches, dolor de pecho, nauseas, vómitos, dolor abdominal, y dificultad al comer y tragar.  RGE se presenta cuando se relaja el músculo al final del esófago (esfínter esofágico inferior) que previene que la comida suba del estómago al esófago o cuando aumenta la presión en el abdomen.  La cafeína, como en el café, chocolate, té y refrescos, salsas de tomate, ajo, cebolla, comidas fritas y cítricos empeoran los síntomas de reflujo en algunas personas. 

Comidas más pequeñas y frecuentes, elevar el espaldar de la cama,  evitar el cigarillo y alcohol, perder peso si está sobrepeso y comer al menos 3 horas antes de irse a dormir ayuda a disminuir los síntomas de reflujo.  En aquellos casos en que modificaciones en dieta y estilo de vida no son suficientes para aliviar los síntomas de reflujo, se debe comenzar tratamiento con medicamentos antiácidos.  Es importante recibir tratamiento apropiado para así evitar complicaciones como irritación severa del esófago, estrechez del esófago e incluso cáncer en algunos casos.

Evaluación

RGE se diagnostica usualmente con el historial médico pero aquellos casos en que el diagnóstico no es tan claro y/o se sospecha que puedan haber complicaciones de la enfermedad, se pueden realizar estudios radiográficos de contraste para evaluar la anatomía, y/o endoscopías en donde se pueden tomar biopsias y analizar el tejido a nivel microscópico.

Reflujo gastroesofágico es una condición reconocida por muchos adultos pero en ocasiones no identificada como posible causa de malestar abdominal en los niños y que podría tener un impacto en la alimentación y bienestar del niño. El hecho de que esta enfermedad sea tan común no significa que debemos conformarnos con padecerla, sino que debemos tratarla apropiadamente para así evitar posibles complicaciones y mejorar la calidad de vida de nuestros niños.

Te ofrecemos unos consejos para que intentes aliviar el reflujo de tu bebé:

– Engordar la comida: En los niños muy pequeños que sufren reflujo es recomendable espesar el liquido a ingerir ya que ayuda a bajar la comida hacia el estomago al hacerla más densa. Se pueden utilizar cereales o preparados farmacéuticos.

– Frecuencia de los biberones: Hay niños que no toleran grandes cantidades de alimento en una sola toma y es el exceso de liquido en su aparato digestivo el que provoca la expulsión del liquido hacia la boca, por lo que una buena solución sería darle biberones con menos cantidad, pero con mayor frecuencia. La alimentación seguirá siendo la misma sólo que menos espaciada en el tiempo.

– No batir en exceso el biberón: Uno de los errores que cometen los padres es agitar en exceso el biberón cuando se hace el preparado con papilla, ya que esto generará burbujas de aire que complicarán al bebé la digestión de la comida y favorecerá la aparición de reflujo.

– Postura a la hora de dormir: La hora de dormir es uno de los puntos negros en el reflujo gástrico, ya que al colocar al niño en posición horizontal estamos favoreciendo la aparición del temido reflujo, por lo que es recomendable colocar la cuna o cama con una inclinación de 30º que facilitará la digestión y aliviará los ardores. Esto se puede lograr colocando una almohada en su espalda

– Tiempo entre la ingesta de alimento y dormir: Otra cosa a tener en cuenta es el tiempo que transcurre entre que el niño come y se acuesta. Se aconseja que se esperen entre 30 minutos y una hora en posición vertical después de cada comida, ya que acostarlo o agitarlo jugando o saltando, solo favorecería la aparición del reflujo e incluso del vómito.

– Sacar los gases después de cada comida: Los niños necesitan expulsar el exceso de gas y de aire tras cada comida, y hay niños que eructan con más facilidad que otros, pero es muy importante que lo hagan para evitar el reflujo gástrico más adelante. Así que sí a tu hijo le cuesta expulsar los gases, procura hacer todo lo que esté en tu mano para ayudarlo, como por ejemplo regular el flujo de aire que traga el niño con un mamón para el biberón de flujo más lento.

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