El Trastorno Específico del Lenguaje: el niño no habla

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Uno de los aspectos más emotivos para los padres de un bebé, es descubrir que su hijo habla y se comunica con ellos con más claridad. Y aunque sería ideal que todas las familias pudieran disfrutar de esta dicha, en ocasiones no resulta fácil para el bebé desarrollar esta habilidad.

A esta situación se le conoce en medicina como Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) y usualmente no está asociado a otras afecciones como discapacidad intelectual o trastornos de la audición y el movimiento. Por desgracia, no existe una edad estándar en la que se manifieste el trastorno pero los padres pueden notarlo cuando el niño no balbucee como otros de su edad y no adquiera vocabulario.

Para muchos especialistas, este padecimiento se puede sospechar desde la edad de 2 años, pues en ese momento los pequeños comienzan a armar sus primeras frases y a conectar palabras con coherencia e intención.

La importancia del diagnóstico

El TEL necesita ser diagnosticado a temprana edad, ya que sus consecuencias pueden sufrirse durante toda la infancia e incluso, la adolescencia y adultez. De hecho, de acuerdo con estadísticas mundiales, el TEL es la discapacidad del aprendizaje más frecuente en niños entre 7 y 8 años.

Sin embargo, contrario a lo que se cree, no son los padres en darse cuenta del trastorno de su hijo. La mayoría de veces son los maestros o cuidadores los que notan que el niño habla menos que los demás, usa muy pocas palabras y no comprende conceptos o conversaciones en las que pueda estar involucrado. Los expertos además afirman que uno de los síntomas clave del TEL es la incapacidad del niño para usar los verbos de forma correcta.

“En lugar de decir “¿Por qué está llamándome?”, un niño con el TEL dirá “¿Por qué llamándome?”

Para tratar el Trastorno Específico del Lenguaje se requiere de un equipo especializado de médicos entre los que se incluye el fonoaudiólogo. Éste realiza una serie de test para evaluar la severidad del TEL y diseñar una estrategia que sea efectiva a largo plazo.

Como el TEL es un trastorno del lenguaje, no solo representa una dificultad a la hora de comunicarse sino también de aprender. En caso de que el niño esté en la escuela, su bajo rendimiento podría ser el resultado del diagnóstico no tratado. Para ayudar al niño con TEL, se recomiendan una serie de actividades para hacer en casa, entre ellas:

Dialogar y describir las situaciones cotidianas
Leer cuentos en voz alta entre padres e hijos
Hacer que el niño se sienta seguro cuando hable
No responder a los gestos del niño cuando quiera decir algo

Si tu hijo no habla tanto o tan rápidamente como quisieras, no te apures ni preocupes. Permanece atento a cualquier señal que indique falencias en el desarrollo de sus habilidades y llévalo al médico para resolver tus inquietudes. Nunca intentes tratamientos por tu cuenta.

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