La epidemia moderna: niños sedentarios

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Cada generación cambia el estilo de vida que la recibe. Por eso, abuelos y padres comparan sus épocas con las de sus hijos y nietos. Aunque todavía se mantienen muchas costumbres, una dificultad de nuestro tiempo es el poco tiempo libre del que disponen nuestros pequeños y sus padres. En consecuencia, se elevó el número de niños sedentarios o con condiciones producidas por el sedentarismo.

La OMS se ha pronunciado varias veces frente al sedentarismo infantil. Y desde entonces, los países no han intervenido para frenar esta epidemia que va en aumento. De hecho, se estima que el 85% de niños y adolescentes en el mundo realizan muy poca actividad física.

Desde el año pasado, el organismo internacional dio a conocer un plan de acción, con el que pretende reducir las cifras de niños sedentarios hasta el 10% para 2025

De los juegos callejeros a las pantallas

Antes de la aparición de computadores y dispositivos móviles, la diversión para niños y adultos se encontraba, literalmente, en la esquina de casa, el barrio y la escuela. Solo bastaba una pelota, tizas o cualquier elemento para crear juegos en que los niños corrían, se escondían, sonreían y creaban grupos sociales que se mantenían hasta casi su adultez.

Hoy en día, los hijos del siglo XXI no cuentan con la misma suerte. Y al parecer, tampoco les interesa. De acuerdo con la encuesta ‘Children in the city’ que realizó la World Heart Federation (WHF), la Fundación Española del Corazón (FEC) y la Union Of European Football Associations (UEFA), el 85% de niños entre 5 y 17 años no practica la hora de actividad física que recomiendan.

Los 522 niños que participaron en la investigación coincidieron al decir que “necesitan que sus padres se involucren más en el ejercicio, pues la gran mayoría de familias no practica ningún tipo de deporte”.

A futuro, los niños sedentarios corren el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, debilitamiento de los músculos por inactividad y bajo rendimiento intelectual. Las consecuencias de la falta de ejercicio prevalecen hasta la edad adulta.

Nunca es tarde para motivar a tu hijo a realizar nuevas actividades. Inténtalo, su salud depende también de ti.

 

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