Señales de alerta del autismo leve en niños

Por: Redacción Pediatría y Familia

Cuando los niños dan cuenta del desarrollo de sus habilidades, resulta fácil darse cuenta si presenta dificultades en alguna de ellas. Las más notorias -generalmente- están asociadas con la capacidad cognitiva del niño y con las aptitudes que demuestre a la hora de establecer sus propios contactos sociales. Y si bien cada niño es diferente y sigue sus propios ritmos, lo cierto es que a veces las dificultades de aprendizaje suelen ser indicios de algo más. Por ejemplo, de autismo leve.

A menudo, cuando se habla de autismo la primera asociación son las desalentadoras imágenes de niños que parecen estar desconectados del mundo que los rodea. Sin embargo, en el caso del autismo leve -relacionado con el síndrome de Asperger-, las señales de la condición se manifiestan alrededor de los 3 años, sin que la capacidades asociadas al lenguaje y la inteligencia se afecten al 100%. Hasta esta edad, los pequeños se desarrollan de manera normal, aunque al manifestarse el trastorno, se reducen. También, es importante resaltar que el autismo leve afecta más a niños que a niñas.

¿Cuáles son las señales de alerta?

– Los pequeños con autismo leve no suelen iniciar amistades con otros pequeños, ni seguir el ritmo de conversaciones entre niños porque se les dificulta conectar las ideas.

– También presentan demasiado interés por aspectos o cosas que no son relevantes. Es decir, se enfrascan y se estresan con facilidad por cosas que no tienen consecuencias en su vida diaria.

– Concentran toda su atención en juegos individuales, al punto de ‘perderse del mundo’. Cuando realizan actividades que les interesan, no responden a estímulos, no atienden cuando son llamados. A veces pueden quedarse fijamente a un juguete en particular o no soltarlo durante un largo rato.

– Una característica peculiar de los niños con autismo es que repiten seguidamente frases de películas, libros o series que les interesan. Además, también repiten palabras sin sentido, desconocido o se inventan palabras que no se relacionan con los contextos, ni comprenden el significado.

– A estos pequeños no les gusta tener ningún tipo de contacto físico. Es decir, no les gusta ser levantados en brazos, ser abrazados o tomados de la mano. Esta reacción se produce porque los niños no comprenden las emociones de otras personas y porque son muy sensibles al contacto.

Si crees que tu hijo puede padecer este trastorno, es esencial llevarlo a un especialista para que lo trate cuanto antes. Si la condición no se trata, puede empeorar en el futuro.

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