Suplementos o vitaminas en nuestros niños

Por: Licenciada Edithmar Gustavo Ruiz MHP, LND
Especialista en Nutrición y Dietética

Es necesario que los niños tengan una alimentación balanceada para cubrir sus necesidades y tener un crecimiento y desarrollo necesario. De igual manera, es importante que experimenten una variedad de sabores, colores y texturas.

Una alimentación balanceada es aquella donde se le provee los cinco grupos de alimentos: frutas, vegetales, lácteos, cereales y carnes o sustitutos.

Si su niño consume una dieta balanceada no es necesario incluir suplementos o vitaminas. Algunas vitaminas, como las solubles en grasa (A y D) pueden incluso representar riesgos, se almacenan en los tejidos cuando se consumen en exceso y en niveles muy altos pueden enfermar a su hijo. Las dosis altas de minerales como el zinc y hierro también pueden tener efectos negativos si se toman por tiempo prolongado.

Las vitaminas y los minerales son elementos importantes para la totalidad de las necesidades nutricionales de su hijo. Debido a que el cuerpo humano es incapaz de producir por sí mismo cantidades adecuadas de vitaminas, estas deben obtenerse de los alimentos. El cuerpo necesita estas vitaminas solo en pequeñas cantidades y en una dieta balanceada están presentes en cantidades suficientes en los alimentos que come su hijo.

Sin embargo, para algunos niños el inicio de suplementos es importante.  Es posible que su hijo necesite algún suplemento de vitaminas o minerales si las prácticas alimentarias de su familia limitan los grupos de alimentos disponibles.

¿Cuándo comenzar un suplemento o vitaminas?

Si en su casa son estrictamente vegetarianos y no consumen huevos ni productos lácteos (lo cual no es una dieta recomendada para niños), su hijo podría necesitar suplementos de vitaminas B12 y D así como riboflavina y calcio.

El raquitismo, por ejemplo, es una enfermedad en la que los huesos se suavizan y está asociada con un consumo inadecuado de vitamina D y una exposición reducida a la luz del sol. Aunque es poco común, siguen reportándose casos, especialmente en niños con piel más oscura.

Si su hijo tiene poco apetito o hábitos alimenticios irregulares es importante incorporar suplementos o vitaminas.

Si consume una dieta altamente selectiva o restringida en ciertos nutrientes por alguna condición médica es necesario utilizarlos

Existen varias maneras de suplementar a su hijo ya sea a través de pastillas masticables, suplementos líquidos o pastillas en el caso de que el niño pueda manejarlas.  Por lo general, estos suplementos de venta libre son seguros; sin embargo, son medicinas. Si se toman en cantidades excesivas (en comprimidos, cápsulas o en combinación con otros suplementos), algunos suplementos, especialmente las vitaminas A, D, E y K pueden ser tóxicos. Los expertos han encontrado que en algunas situaciones y enfermedades especiales, los suplementos vitamínicos pueden ser un factor importante para la salud.

En la medida de lo posible, trate de maximizar las vitaminas que su hijo recibe en sus comidas regulares. A continuación se indican algunas vitaminas y minerales que son necesarios para los niños que crecen normalmente y algunos alimentos que los contienen.

Vitamina D

La vitamina D promueve la formación de huesos y dientes y regula la absorción de minerales como el calcio. Las fuentes incluyen productos lácteos fortificados, aceites de pescado, margarina fortificada y yemas de huevo. Aunque los defensores de las vitaminas insisten en que las grandes dosis de vitamina D, mayores que las dosis diarias recomendadas para EE.UU., pueden fortalecer los huesos, no hay ninguna evidencia que apoye esta afirmación y las cantidades excesivas de vitamina D son potencialmente tóxicos. La luz solar también contribuye como fuente nutritiva de vitamina D, estimula la conversión de un compuesto de origen natural en la piel a una forma activa de la vitamina.

Hierro

Especialmente durante los períodos de crecimiento rápido, el hierro es esencial para la producción de sangre y la formación de los músculos. Cuando los niveles de hierro son bajos, su hijo puede desarrollar síntomas tales como irritabilidad, apatía, depresión y un aumento de la susceptibilidad a las infecciones. Sin embargo, la deficiencia de hierro es mucho más común en la adolescencia que en la edad escolar. Una vez que las niñas comienzan a menstruar necesitan mucho más hierro que los niños. Las mejores fuentes de hierro incluyen carne, pavo, carne de cerdo e hígado. La espinaca, los frijoles y las ciruelas pasa también contienen pequeñas cantidades de hierro. Algunos cereales y harinas están enriquecidas con hierro.

Calcio

A medida que el niño madura, el calcio es necesario para el desarrollo de huesos sanos. La ingesta inadecuada de calcio durante la niñez no solo puede afectar el crecimiento actual, sino también puede contribuir al desarrollo de huesos débiles y porosos (osteoporosis) más adelante. La leche baja en grasa, el queso, yogur y las sardinas son excelentes fuentes de calcio. Algunos vegetales, como el brócoli y la espinaca, también contienen pequeñas cantidades de calcio. Algunos jugos de fruta están fortificados y proporcionan una buena fuente de calcio.

Si usted considera algunos de estos alimentos o grupos es deficiente en la alimentación de su hijo considere un suplemento o vitamina dependiendo del caso.

Siempre consulte a su pediatra antes de administrar suplementos a su hijo. No deje un frasco de vitaminas sobre la mesa, como si se tratara de un condimento como la sal o la pimienta; tomar vitaminas es algo que debe hacerse cuidadosamente. Además, es necesaria la evaluación de una nutricionista donde esta le puede indicar otras alternativas, recomendaciones o suplementos.

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