El pañal: ¿por qué no se debe quitar antes de tiempo?

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Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública|Pediatría y Familia

Si bien es cierto que la mayoría de los niños controlan esfínteres, cada uno madura a un ritmo distinto. La presión social por el inicio del colegio en verano lleva a muchos padres a adelantar la retirada del pañal a pesar de que sus hijos no han alcanzado el suficiente desarrollo madurativo.

Sujetar la cabeza, gatear, caminar, comer sólidos, etc, son hitos evolutivos que aparecen a medida que el bebé madura a nivel neurológico. Cada hito sucede a lo largo de un periodo de tiempo que cada niño alcanza en momentos diferentes.

“Así que, no hay una edad cronológica concreta y, de manera habitual, es igual de saludable el bebé que lo logra al principio del periodo estimado, como quien lo hace al final. Siempre sucede de manera progresiva”.

¿Sabías que el control de esfínteres es uno de los hitos evolutivos que se dan a lo largo de la vida y no se alcanza a una edad determinada? No podemos acelerarlo. Nacemos con una inmadurez neurológica que no nos permite tener control sobre los esfínteres, al igual que sobre los movimientos, el control postural, etc.

Quitar el pañal al bebé: evita forzar la situación

Se ha institucionalizado el verano de los dos años como el momento de quitar el pañal. Está condicionado, fundamentalmente, por la inminente escolarización a los tres años porque en muchos centros escolares no quieren recibir a niños con pañal.

Además, el verano es la estación más cómoda para el adulto a la hora de llevar a cabo este proceso ya que los niños llevan ropa más ligera y la temperatura acompaña en caso de escapes. Pero aunque forcemos a nuestros niños a abandonar el pañal, no podremos obligarles a que controlen esfínteres ya que no depende de su voluntad.

Cuando forzamos la situación, nos vemos obligados a sentar al niño en el orinal a cada momento o recordarles cada cierto tiempo que tienen que ir al baño.

Entonces, “Si el niño necesita esa dependencia del adulto para no llevar pañal es que todavía no está preparado. Puede llegar a ser contraproducente, ya que generamos una sobreprotección que puede degenerar en una necesidad de dependencia para ir al baño y se desatiende el autocontrol”

Antes de quitar el pañal a tu bebé, ten esto en cuenta

Si estamos pensando en quitar el pañal a nuestro hijo o nos están presionando para que lo hagamos, es necesario tener en cuenta una serie de factores:

1. Proceso madurativo en el control de esfínteres

Lo primero es tomar conciencia que se trata de un proceso madurativo. Desde que el niño nace, hace pis y caca, sin embargo no es capaz de percibir esa sensación y no es consciente de que lo hace. Su vejiga se llena y los músculos de sus esfínteres permanecen relajados permitiendo la salida de la orina.

Poco a poco empiezan a darse cuenta de que están haciendo pis o caca y pueden llegar a avisar para que les cambien el pañal si es que tienen una capacidad suficiente de comunicación verbal y no verbal (señalándose el pañal).

“A medida que va madurando su sistema nervioso central, el niño es capaz de sentir presión en los esfínteres y, aunque no es capaz de controlarlos, siente que está haciendo pis y lo comunica mientras lo hace”.

Una vez haya adquirido un desarrollo neurofisiológico mayor, el niño puede contraer los músculos esfinterianos aguantando el tiempo suficiente para ir al baño.

Tenemos que ser conscientes de que este proceso no es continuo y suceden tanto avances como retrocesos y estancamientos, así como que unas etapas pueden alargarse en el tiempo más que otras y no hay una edad determinada para cada una de ellas. Sin embargo, sí podemos hablar de periodos de tiempo aproximados ya que conocerlos nos va a ayudar a respetar los ritmos individuales de nuestros niños y evitar someterles a presiones innecesarias.

La tabla de Haizea-llevant, que recoge el margen normal de adquisición de algunas habilidades fundamentales en niños de 0 a 5 años, indica que controlan esfínteres el 50% de los niños de dos años y medio, el 75% de los niños de tres y el 95% de los niños de tres años y medio.

Esto, teniendo en cuenta que la Asociación Americana de Psiquiatría y el DSM-IV no contemplan la enuresis y la encopresis como patología en menores de cinco años.

2. Cuándo quitar el pañal

De este modo entendemos que el orden de los factores es fundamental para llevar a cabo esta tarea con éxito. Por lo tanto debemos esperar a que el niño alcance una madurez neurológica que le permita tener un control vesical y anal y después proceder a retirar el pañal que conlleva la única parte educable del proceso: el uso del orinal y las medidas de higiene propias de nuestra cultura.

Además, requiere el desarrollo de ciertas habilidades físicas y cognitivas pero sobre todo una madurez psicológica que hacen que no pueda determinarse una edad cronológica concreta. Es necesario que camine solo, se siente y se levante, se suba y baje la ropa, etc.

A nivel cognitivo tiene que tener un desarrollo del lenguaje suficiente que le permita comprender y utilizar palabras relacionadas con sus necesidades fisiológicas (pis, caca*). Debe ser capaz de obedecer órdenes simples, imitar, conocer su esquema corporal… Emocionalmente tiene que haber en él una predisposición y un interés por utilizar el orinal.

“Papel del adulto Es fundamental que los adultos respetemos el ritmo madurativo de los niños y esperar a que sean capaces de controlar de forma voluntaria”.

Simplemente debemos acompañarles en la conquista de esta nueva etapa mostrando una actitud positiva y compresiva. Podemos facilitarles el proceso enseñándoles a identificar y nombrar las partes de su cuerpo, proporcionarles el vocabulario necesario, ayudarles a que identifiquen las sensaciones de mojado y seco, leer con ellos cuentos, etc.

Siempre celebraremos y animaremos los buenos resultados sin criticar ni castigar la no consecución.

“El control de esfínteres es un paso importante a la conquista de la autonomía del niño y acelerarlo puede traer problemas de autoestima e inseguridades. Tenemos que transmitirles seguridad y confianza haciéndoles ver que les queremos tal y como son”.

Fuente: Hacer Familia

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