Dientes, libro, cama. Cómo organizar las noches de los niños

Crecer supone adaptarse a horarios y a diversas rutinas. El descontrol de los primeros años de vida poco a poco se va apaciguando y los pequeños acostumbran a seguir determinados pasos en su día a día. Un buen ejemplo es la hora de irse a dormir, la cual es inmutable y que se impone con el fin de asegurar un buen descanso a los más pequeños de la casa.

Sin embargo, mantener una hora fija para irse a la cama no asegura que los niños duerman y descansen lo necesario. Por eso también se aconseja aplicar determinadas rutinas para que el niño las relacione con el sueño y que entre en fase de relajación día tras día. Un ejemplo es el trío dientes, libro y cama que aconsejan desde la Academia Americana de Pediatría.

Rutinas para conciliar el sueño de los niños

¿Hay que esperar a que el niño crezca para introducir estos hábitos? Los expertos de la Academia Americana de Pediatría indican que desde que son pequeños, los padres deben empezar a inculcar desde edades tempranas estas rutinas. Un buen primer paso es la introducción de la higiene bucal:

– Tras el nacimiento del bebé, los padres pueden comenzar las prácticas para una buena salud oral.

– En los menores de tres años, tan pronto aparezcan los dientes la boca del bebé ya puede comenzar a cepillarse.

– Entre los 3 y 6 años ya puede emplearse una pequeña cantidad de pasta dental del tamaño de un guisante. Está bien dejarlos que practiquen con el cepillo.

Después de cepillarse y antes de acostarse, se recomienda buscar un lugar cómodo para sentarse y leer con los hijos. Aunque sólo sean 15 minutos todos los días hay que buscar este hueco para dedicar a la lectura juntos en voz alta, decisión que contribuirá a mejorar las habilidades de los niños. Otra opción es inventar propias historias y escribirlas para que llegada la noche este momento sea más especial y el cuento sea personalizado.

El descanso en niños

Una vez establecidas estas rutinas, será fácil que el niño entre en un estado de relax que invite al descanso. De esta forma se crearán unos buenos hábitos del sueño que se iniciarán desde el nacimiento. También se recomienda tomar ciertas medidas que le ayuden a relajarse de las actividades del día.

El último paso es establecer horas regulares para acostarse y, si es apropiado, también las horas de siesta de forma que estos momentos de descanso no sean excesivas. Hay que ceñirse a este plan. Poner al niño en la cama incluso de 15 a 20 minutos antes, puede marcar una gran diferencia y asegurar que todo el mundo pueda descansar y tener una buena noche.


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