La tortícolis también afecta a los bebés

558
Redacción Pediatría y Familia

La tortícolis o comúnmente conocida como “cuello torcido” también ocurre en niños recién nacidos  o de menos de dos meses de edad. Esto ocurre debido a la mala postura que adopta el lactante al dormir en el vientre o por un parto difícil.

No se sabe a ciencia cierta qué causa la tortícolis en los bebés y aunque la posición del feto en el vientre influye, también el uso de fórceps o de ventosas en un parto influyen en el desarrollo de este dolor, pues es bien sabido que estas herramientas médicas ejercen presión en los músculos del cuello del bebé.

Si la tortícolis no se trata a tiempo, a futuro los pequeños son más propensos a padecer de displasia evolutiva de cadera, otra alteración causada por una mala postura.

¿Cómo puedo saber si mi bebé tiene tortícolis?

Es importante reconocer los síntomas o las molestias del bebé, ya que si se deja pasar puede perjudicar la coordinación y las habilidades motoras que están en formación. Apenas identifiques este dolor en tu hijo, es primordial acudir a tu médico primario para que confirme este diagnóstico y tome medidas para tratar la molestia.

Los signos y síntomas que presenta el pequeño a causa de la tortícolis son: Inclinación de cabeza en una dirección, el pequeño prefiere mirar encima del hombro y no girar la cabeza. En caso de ser un lactante, tendrá dificultad para agarrarse al pecho y bebe leche materna.

El médico para diagnosticar la enfermedad en el bebé  hará un examen físico tradicional. De esta manera, podrá conocer hasta dónde puede girar la cabeza el bebé. Es decir, qué tan afectados están los músculos del cuello.

Algunos tratamientos caseros para este dolor

En casa también se pueden realizar una serie de ejercicios que harán que el bebé se sienta mejor. A continuación te presentamos varias alternativas:

– Una de las maneras para tratar este síntoma en la casa es  hablarle al bebé del lado contrario donde se provoca el dolor o colocar estímulos visuales auditivos y táctiles en la habitación. Todo esto también del lado contrario al del dolor del cuello.  también del lado contrario donde se sitúa la molestia.

-Alterna el brazo con el que cargas al pequeño. También alterna el pecho, en caso de amamantar, para que el bebé apoye la cabeza en otra posición.

-Evita acostar al bebé por largo tiempo en una misma posición. Esto puede causar malformaciones en el cráneo y prolongar el dolor.

– Coloca al bebé boca abajo durante cortos períodos de tiempo. Así los músculos se estirarán poco a poco y las molestias del niño se aliviarán más rápido.

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 0 Promedio: 0)
Cargue Artículos Más Relacionados

Mira además

Los padres pueden reducir los síntomas del autismo antes del primer año de vida del niño

Los TEA son un conjunto de trastornos del neurodesarrollo que aparecen en la infancia y se…