Amigdalitis en los niños ¿viral o bacteriana?

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En algunos casos, las bacterias o los virus se meten dentro de las amígdalas y las infectan.

El trabajo de las amígdalas es ayudar a combatir los gérmenes que entran al cuerpo a través de la boca o la nariz antes de que puedan provocar una infección en el resto del cuerpo. En general, las amígdalas hacen bien su trabajo. Pero en algunos casos, las bacterias o los virus se meten dentro de las amígdalas y las infectan.

Amigdalitis viral

Esta es la más frecuente, especialmente en los niños menores de tres años. Además del dolor de garganta, suelen dar fiebre no muy elevada (menos de 39ºC). Se acompaña de síntomas catarrales con tos escasa, ojos rojos (conjuntivitis) y mucosidad nasal.

En la exploración, las amígdalas suelen estar inflamadas y enrojecidas, pero sin pus. Es frecuente que haya pequeñas úlceras o vesículas en el fondo amigdalar. La inflamación de los ganglios del cuello (adenopatías) es menos importante que en las amigdalitis bacterianas y, si se palpan, son de pequeño tamaño.

Este tipo de amigdalitis puede dar en cualquier época del año.

Amigdalitis bacterianas

Aunque es raro en los niños pequeños y algo más frecuentes en los niños mayores de cinco años, esta enfermedad suele estar acompañada por fiebre muy alta de inicio brusco (más de 39ºC y hasta 40ºC), en picos frecuentes que se asocian a escalofríos y, no suele haber síntomas catarrales, como pasa en la viral.

Las amígdalas están muy inflamadas, con pus en su superficie, visible en la exploración. Los ganglios cervicales (adenopatías) están más aumentados de tamaño y se pueden palpar fácilmente. También es frecuente encontrar un punteado rojizo en el paladar.

La causa más común de este tipo de amigdalitis es la infección por estreptococo del grupo A  (Streptococcus pyogenes) y es más frecuente en otoño e invierno.

Recomendaciones

  • Mantener al niño bien hidratado.
  • Evitar los alimentos calientes y salados.
  • Suministrar dieta blanda o líquida.
  • Regulación de la fiebre con baños de agua tibia, pañitos húmedos y acetaminofen formulado por el pediatra.
  • Si el niño es mayor de cinco años realizar gargarismos con agua de caléndula, bicarbonato o infusiones de salvia o jengibre.
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