Signos de trastornos alimenticios en niños

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Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública|Pediatría y Familia

Los desórdenes o trastornos alimenticios son afecciones graves de salud mental. Implican problemas serios sobre cómo se piensa sobre la comida y la conducta alimenticia. Se puede comer mucho menos o mucho más de lo necesario. “Los trastornos alimenticios son reales afecciones médicas”.

Son cada vez más frecuentes a edades más tempranas, y, como padres, debemos estar alerta y ser capaces de detectar signos que nos alerten sobre su posible aparición.

Y es que, un trastorno alimenticio en niños viene acompañado de ciertos signos que nos alertan sobre lo que está ocurriendo. Por tal motivo, en esta sección te ayudamos a detectar estas señales que indican que el niño está sufriendo un desorden relacionado con la alimentación.

Trastornos alimenticios más comunes en niños

El problema es probablemente mucho más complejo de lo que parece, con factores biológicos, genéticos y medioambientales que, combinados en un momento concreto, desencadenan el desorden alimenticio, y el conjunto es algo muy difícil de controlar.

“La anorexia y la bulimia son los trastornos alimenticios en niños y adolescentes más comunes”.

La anorexia se caracteriza por una obsesión por la delgadez que puede llevar no solo a no comer sino a hacer ejercicio hasta el límite de la extenuación. Por el contrario, la bulimia consiste en comer compulsivamente y haciendo grandes excesos, sobre todo dulces y comidas extremadamente calóricas, para luego forzar el vómito o utilizar laxantes.

Ambos se pueden presentar aislados o en combinación, con temporadas de anorexia nerviosa alternadas con otras de bulimia. 

Señales que alertan sobre un trastorno alimenticio en niños

  • Pérdida de peso pronunciada y extraña. Obsesión extrema por el peso de otras personas, sobre todo por aquellas que tienen un peso normal, tratándolas de gordas, y rechazando la delgadez como un problema.
  • Cambio de hábitos alimentarios, desinterés por la comida en general o por algunas en particular, como los carbohidratos o las grasas. La desaparición de grandes cantidades de comida de la nevera puede alertarnos sobre una posible bulimia.
  • Evitan las horas de la comida, el sentarse a la mesa con el resto de la familia o simplemente el comer con otras personas. Si no hay nadie no tienen que disimular y pueden directamente no comer.
  • Las visitas frecuentes al baño, sobre todo tras las comidas y el uso de chicles o colutorios bucales de forma indiscriminada pueden relacionarse con la bulimia.
  • Cambio en la forma de vestir, utilizando ropas amplias para evitar enseñar la figura.
  • Opiniones extremas sobre las calorías, el peso o un especial interés que no existía con anterioridad sobre las dietas o hacer dieta. Dureza desproporcionada al opinar sobre el aspecto propio, viendo exceso de peso donde no lo hay.
  • Ejercicio en exceso, o un aumento del que se realizaba de forma habitual.
  • En el caso de la bulimia es fácil detectar marcas en las manos, los dedos o los nudillos al utilizar la mano para provocarse el vómito. También, pueden observarse falsas quejas de estreñimiento, en un intento de justificar el uso de laxantes.

“Lamentablemente, los niños que sufren trastornos de la alimentación se convierten en expertas a la hora de esconder los signos que pueden alertar a los que están a su alrededor”.

Así que, como padres debemos estar muy atentos, aunque nunca culparnos si no somos capaces de detectar las señales y, ante cualquier duda, intentar no perder la confianza de nuestro hijo pero consultar rápidamente al especialista.

De: Guía Infantil

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