Cómo elegir al pediatra para tu hijo

REVISADO POR Héctor D. Nieves, MD Pediatra, Ex-Presidente Sociedad Puertorriqueña de Pediatría

Daisy Quirós, MD, Pediatra, Presidenta Academia Médica del Sur

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l control médico del recién nacido comienza en los primeros instantes de vida, tan pronto como su cabecita sale al exterior, y en un ambiente especialmente dispuesto para tal fin. El pediatra en ese momento es un especialista: el neonatólogo.

Sólo así pueden detectarse precozmente las complicaciones, de manera que sea posible actuar de inmediato para intentar solucionarlas. Éste es el ámbito de la prevención, en el que han de participar tanto los médicos como los propios padres.

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Padres bien informados: La base de la prevención

Es importante que los padres estén bien informados y conozcan las principales etapas del proceso de crecimiento y evolución infantil.

Conoce lo que hace el pediatra

El Pediatra es el especialista médico que estudia al niño y sus enfermedades. El término procede del griego paidos (niño) y iatrea (curación), pero su contenido es mucho mayor que la curación de las enfermedades de los niños, ya que la pediatría estudia tanto al niño normal como al enfermo.

Los pediatras están especialmente entrenados para tratar y coordinar las necesidades de salud de su hijo(a) además de los siguientes asuntos:

  • Crecimiento y desarrollo
  • Enfermedades
  • Nutrición
  • Vacunas
  • Lesiones
  • Acondicionamiento físico
  • Comportamiento
  • Problemas emocionales o familiares
  • Dificultades en el aprendizaje y otros problemas escolares
  • Prevención y tratamiento de abuso de drogas
  • Acoso y maltrato infantil
  • Pubertad y otras inquietudes relativas a la adolescencia
  • Televisión, internet y otros medios de comunicación.

¿Cómo elegir al pediatra de mi hijo?

Un buen pediatra siempre debe estar disponible para atender a unos padres preocupados.

El profesional de salud que tenga a su cargo la salud del pequeño de la casa, debe ser un médico preparado, competente y sobretodo que comprenda las necesidades y miedos de los niños.

Guía de recomendaciones:

Investigue a fondo. Pida referencias a otros doctores, familiares, amigos, parientes y compañeros de trabajo. Cuando alguien le recomiende un pediatra, haga las siguientes preguntas acerca de ese doctor:

  • ¿Tiene todas sus licencias y certificaciones al día?
  • ¿Está al tanto de los últimos avances en la medicina pediátrica?
  • ¿Habla el pediatra con los niños y no sólo con los padres?
  • ¿Qué tan servicial y amistoso es el personal del consultorio?
  • ¿Cuál es el tiempo promedio de espera hasta que el niño esté atendido por el pediatra en una cita programada?
  • ¿Cómo maneja el consultorio las emergencias? ¿Atiende a los niños lo más pronto posible?
  • ¿Hay algo acerca del pediatra o el consultorio que le molesta?
  • ¿Le gusta  a su niño ese pediatra?
  • ¿Cuál es el horario de consultas?¿Hay citas o están disponibles en la noche y los fines de semana?
  • ¿Hay alguien que cubra la atención de emergencia si su pediatra no está disponibe?
  • ¿Cuál es el mejor momento para llamar a hacer preguntas rutinarias?
  • ¿Hay un servicio telefónico que conteste cuando la consulta está cerrada?

No espere hasta que su hijo se enferme o hasta que necesite un chequeo médico para elegir al pediatra. Aunque se haya mudado recientemente, esté cambiando de seguro médico o vaya tener un bebé, es mejor buscar un pediatra tan pronto como sea posible.

Visite el consultorio. Una vez que tenga una lista de pediatras, es recomendable que visite cada consultorio médico. Fíjese si la sala de espera está limpia. Observe si el personal del consultorio es servicial y amistoso.

Siga sus instintos. Después de su primera visita con el pediatra, hágase está pregunta: ¿Me escuchó con atención el pediatra, contestó mis preguntas y mostró interés? Por encima de todo, pregúntese si le agrada y le inspira confianza. Si su instinto le dice que “no”, hable con el siguiente pediatra de su lista.

El Pediatra, más que un médico es un amigo en el futuro

Para que la tarea del pediatra sea realmente eficaz es fundamental que tanto el pequeño como sus padres lo consideren como un amigo, alguien en quien se puede confiar y al que se puede tratar sin reservas ni temores. Los padres han de apreciar que el pediatra sabe no sólo escucharlos sino también explicarse, y no han de dudar en reclamar su atención cuando piensen que es necesario.

Es fundamental que el niño sepa que no tiene nada que temer cuando visita a su médico: nunca debe amenazarse al niño, como castigo, con “ir al doctor para que te pongan una inyección “, ni hacer comentarios de este tipo.

Las visitas al Pediatra

No basta con acudir al pediatra tan sólo cuando se piensa que el niño está enfermo.  Las visitas de control, que se hacen sin que aparentemente resulten indispensables, proporcionan una valiosa información, pues permiten acumular los datos necesario para poder evaluar el estado del niño y su evolución particular. Su historia clínica cobra, así, la máxima importancia si en algún momento se detecta un problema porque contiene una información que puede resultar fundamental para conseguir un diagnóstico certero y para determinar la mejor manera de proceder.

¿Cuál es la frecuencia de las visitas?

CALENDARIO DE ATENCIÓN EN SALUD PREVENTIVA

Después del nacimiento del bebé, la siguiente consulta debe ser entre 2 y 3 días después de llevar al bebé a la casa (para niños que están siendo amamantados) o cuando el bebé tiene 2 a 4 días (para todos aquellos bebés que han sido dados de alta del hospital antes de los 2 días de haber nacido). En el caso de padres experimentados, algunos médicos demoran la consulta hasta 1 o 2 semanas de edad.

En la primera visita al pediatra, el médico realizará un examen de fondo del niño, es decir lo analizará y lo evaluará detalladamente para constatar presencia de anomalías y a la vez la evolución del crecimiento y el estado nutricional del niño.

  • Desde Recién Nacido a los 6 meses una vez al mes.
  • De los 7 meses hasta el año cada dos meses.
  • Desde el año hasta los 3 años cada tres meses.
  • A partir de los tres años una vez al año.
  • En resumen:

¿Cuándo lo debes llevar al pediatra?

  • Al Primer mes
  • Al Segundo mes
  • A los 4 meses
  • A los 6 meses
  • A los 9 meses
  • Al Primer año
  • A los 15 meses
  • A los 18 meses
  • A los 2 años
  • A los 3 años
  • A los 4 años
  • A los 5 años
  • A los 6 años
  • A los 8 años
  • A los 10 años
  • Cada año hasta cumplir los 21 años.

Además de estas consultas, llame y consúltele al pediatra en cualquier momento en que su bebé luzca enfermo o cuando usted tenga alguna preocupación acerca de la salud o desarrollo de su hijo.

Es importante estar pendiente de su crecimiento

Se presta atención especial a si el niño está cumpliendo con las pautas del desarrollo normal. La estatura, el peso y el perímetro cefálico se registran en una curva de crecimiento que el médico llevará junto con la historia clínica del niño. Esto puede ser un buen punto de partida para la conversación acerca de la salud del niño.

Pregúntele al pediatra sobre la curva del índice de masa corporal (IMC), que es la herramienta más importante para identificar y prevenir la obesidad.

La visita médica típica de un niño sano proporciona información acerca del desarrollo normal, dieta, cuidado general, inmunizaciones, últimas enfermedades infecciosas que están en el ambiente y otros consejos e información importante para los padres. Se presta atención especial a si el bebé ha cumplido con los hitos normales en su desarrollo. La altura, el peso y la circunferencia de la cabeza son registrados en un gráfico que el médico conserva con la ficha del niño.

¿Cuándo se debe acudir al pediatra?

Las madres con el tiempo van aprendiendo que no siempre que el pequeño llora hay que alarmarse y consultar al pediatra y que el llanto del bebé es una forma de llamar la atención ante una necesidad insatisfecha como frió, hambre, calor, etc. También aprenderán a reconocer cuando es que realmente ocurre algo grave con su hijo y es la hora de acudir al pediatra. Esos momentos pueden resumirse en:

Cuando el bebé presente un llanto poco común: Si tu niño empieza a llorar más de lo habitual y no logras consolarlo con nada. Si el llanto es apagado, débil o inusualmente agudo, puede ser que tu bebé este enfermo y es hora de acudir al pediatra.

Cuando el bebé esté más inactivo de lo habitual e incluso te cuesta despertarlo, algo extraño esta sucediendo, no dudes en llamar al pediatra.

Cuando el bebé pierde el apetito: El apetito del bebé puede variar día a día, sin embargo hemos de preocuparnos cuando se cansa fácilmente de mamar o pierde el interés por la lactancia. Si vomita más de lo normal podría estar enfermo.

Respiración dificultosa: Si el bebé comienza a respirar con fatiga o con dificultad, busca ayuda profesional.

Ante la presencia de fiebre: Si tu bebé es menor de 3 meses y tiene fiebre superior a los 38 grados, debes llamar al médico pediatra. En el caso que sea mayor, presente fiebre pero este completamente normal, obsérvalo un día para ver si se manifiesta otro síntoma.

Cuando los movimientos del vientre del bebé son anormales: Consulta al médico pediatra cuando la deposición del bebé se torna demasiado acuosa, como diarrea, o cuando evacue heces pequeñas, duras, secas o con un poco de sangre o mucosidad.

Los primeros controles del bebé

En la primera visita al pediatra se procederá a una cuidadosa exploración física del bebé.

Una palpación del cuello para determinar el estado de los ganglios linfáticos.

Un examen de abdomen para evaluar los órganos de los aparatos digestivo y urinario.

Se examinará y controlará el tono muscular del niño.

Un examen de la boca y en especial de la garganta, aún cuando el bebé llore y se impaciente y ello exija habilidad y paciencia por parte del médico.

Exploración de las fontanelas: Las fontanelas son las zonas del cráneo que al palpar la cabeza, se perciben blandas y pueden deprimirse y corresponden a las áreas donde aún no se ha formado el hueso.

El exámen de las fontanelas brinda a los pediatras información sobre diversas enfermedades, ya que pueden estar tensas o abombadas en caso de hidrocefalia o en el curso de una meningitis, mientras que pueden aparecer deprimidas si se establece un cuadro de deshidratación. Las fontanelas se van cerrando progresivamente y con una cronología definida, y es importante que el médico supervise esta evolución.

La determinación del peso corporal y de la talla así como el perímetro del cráneo son pasos básicos de cada visita.

Vacunas a los 2 meses de nacido

A los dos meses, el pediatra debe colocar las siguientes vacunas:

  • Vacuna HB Hepatitis B (2ª dosis)
  • Vacuna HiB Haemophilus  Influenza tipo b (1ª dosis)
  • Vacuna DTP Difteria, tétanos, tos ferina (1ª dosis)
  • Vacuna VPI Poliomielitis (1ª dosis)
  • Vacuna MenC Meningococo (1ª  dosis)
  • Vacuna VNC Neumococo (1ª dosis)
  • Vacuna RV Rotavirus (1ª dosis)

La administración de las vacunas estimula el sistema inmunológico de tu hijo a producir anticuerpos o defensas contra determinadas enfermedades. Para más información solicita al pediatra de tu preferencia que te oriente al respecto.

Desarrollo del lenguaje del bebé de 9 a 10 meses

En esta etapa puede que el niño empiece realmente a decir palabras cortas, pero normalmente esto no es más que la repetición de lo que dicen los demás, pues es todavía imitación.

Aquí las respuestas del bebé con 9 meses son ajustes diferenciales entre la muestra y la expresión de los interlocutores que entran en relación con él, mostrando de una manera patente la comprensión de algunas palabras y/o expresiones aisladas.

En esta edad el niño manifiesta comportamientos claramente intencionados y, por tanto, inteligentes. La incorporación de los músculos accesorios del habla y de la masticación aumenta la destreza de la lengua y de los labios, favoreciendo la vocalización articulada.

El niño muestra especial interés por imitar gestos y sonidos y por comunicarse, lo cual le induce a aprender rápidamente el lenguaje. Esto hace que se entregue a repeticiones espontáneas que suelen ser reforzadas por los padres, quienes también imitan y repiten varias veces con él.

Estos hechos hacen que sus vocalizaciones sean mucho más variadas, contando en su repertorio con tres a cinco palabras articuladas. Pero, dado que el pequeño no dispone todavía de la aptitud necesaria para la expresión oral, se ve obligado a simplificar el lenguaje adulto. Así por ejemplo, la expresión “pa…a” del niño, señalando con su mano, corresponde a la frase: “Dame pan, mamá”, la misma que irá superando progresivamente.

Por otro lado, cabe señalar que la simbiosis afectiva madre-niño que se daba en forma dominante durante los primeros ocho meses de vida, va disminuyendo gradualmente a partir de los nueve meses, permitiendo al niño “ser” y conocerse como “uno entre otros”. En esta edad es cuando comienza entonces la conquista de sí mismo, de su “Yo”, viéndose el niño en la necesidad de aprender más rápidamente el lenguaje.

La higiene bucal de los bebés

El cuidado y la higiene de los dientes del bebé es muy importante e incluso debe comenzar antes de la salida del primer dientecito de leche. Y a pesar de que los dientes de leche no son permanentes, las caries dentales pueden apurar el proceso y dejar huecos antes de que los dientes permanentes estén listos para salir.

Si esto sucede, los dientes de leche que aun no han caído pueden agruparse para llenar los espacios vacíos y esto ocasionaría que los dientes  fijos salgan torcidos o en lugares que no corresponde.

Es necesario que los padres cuiden la higiene bucal de sus bebés, tomando en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Cuando aparezcan los primeros dientes, cepillalos muy suavemente con agua y con un cepillo de dientes para bebé, sin dentífrico.
  • Cuando todos los dientes hayan aparecido, se recomienda cepillarlos como mínimo 2 veces al día, especialmente después de cada comida.
  • A los 5 años, el niño ya puede utilizar enjuague bucal luego de cepillarse los dientes. Puedes escoger uno que no contenga colorantes, ni alcohol.
  • Es importante que el niño aprenda a usar el hilo dental desde temprano. Un buen momento para comenzar es cuando los dientes empiezan a crecer uno al lado del otro.
  • El niño debe comenzar a usar pasta dental cuando haya crecido lo suficiente como para escupir el exceso de dentífrico al lavarse los dientes, por lo general a los 3 años de edad.

Estimulación para cuando el bebé gatea

Aunque no se debe forzar a los niños, ya que cada uno tiene su propio desarrollo y comienza antes o después a gatear, sí que hay diversas pautas que se puede seguir para estimular su aprendizaje.

Coloca objetos atractivos, como sus juguetes delante de él para llamar su atención y obligarle a desplazarse hasta ellos para conseguirlos, a una distancia más o menos próxima.

Plantéalo como un juego, nunca una obligación. Cuanto más se divierta, más ganas tendrá de realizarlo.

No le dejes solo ni un momento.

Déjalo gatear a  su ritmo y por donde le apetezca, siempre que no sea peligroso. No le sometas a normas estrictas ni repetidos “no”. Permítele explorar, ya que esta sed de descubrimiento es, sin duda, un elemento fundamental en su crecimiento y desarrollo.

Déjalo gatear con calcetines pero sin zapato, ya que éstos le impedirán torcer la superficie por la que se desplaza.

Gatea tú también para que te imite.

Ejercicios de memoria visual para niños

Un niño logra memoriza los conocimientos cuando ha logrado concentrarse durante el proceso de aprendizaje. Con estos prácticos ejercicios desarrolla su memoria.

La salud física de nuestros pequeños es igual de importante que el desarrollo de todas sus destrezas y capacidades incluyendo la mente. Es por ello que te mostramos unos sencillos ejercicios para potenciar la memoria de tus niños.

Coloca algunos objetos en frente del niño, cámbialos de lugar luego de unos minutos y pídele que los ordene según su posición inicial.

Enséñale varios elementos sobre una mesa. Después de 1 minuto retira uno de los objetos para que  el niño  note la diferencia e indique cual fue.

El pequeño debe observar un dibujo de figuras geométricas e intentar hacerlo igual, pero sin ayuda de la muestra.

Muéstrale distintas figuras y al cabo de unos segundos combínalas con otras muy similares. El niño debe distinguir las originales.

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