¿Cómo saber si un niño tiene estrés?

Parecería que el estrés es cosa de adultos, pero hay muchas razones por las que un niño puede sentirse estresado. El nacimiento de un hermanito, el cambio de casa o comenzar el colegio pueden ser situaciones que desencadenen el estrés infantil.

El estrés es la respuesta automática del organismo ante situaciones que generan una sensación de amenaza o desafío. Los niños que sufren de estrés se caracterizan por tener una actitud ansiosa y depresiva, padecer problemas de sueño y de alimentación, actuar de forma impulsiva, mostrar bajo rendimiento académico, decir mentiras o agredir a otras personas.

Las principales fuentes de estrés en los niños vienen de las presiones que a menudo ejerce la familia, los amigos o la escuela. Sin embargo, el estrés también puede surgir del propio niño, ya que la presión que se imponen ellos mismos puede ser muy significativa, debido a que existe una discrepancia entre lo que los niños creen que deben estar haciendo y lo que hacen en realidad.

Asimismo, los posibles casos de acoso en el colegio, la preocupación por la situación económica del hogar o las peleas familiares pueden influir en que el niño desarrolle estrés. También, lo que sucede a su alrededor (las noticias perturbadoras en televisión o las películas de terror) pueden provocarles miedo y estrés, por lo que hay que estar pendientes de la información que consumen. La muerte o enfermedad de un ser querido, o su propia enfermedad, son otros factores que propiciarían la aparición de ansiedad.

Humira – 300

Si tu hijo tiene estrés también puedes ayudarlo de las siguientes maneras:

Hacer ejercicio

Hacer gimnasia, practicar algún deporte, andar en bicicleta, saltar, jugar o patinar son remedios infalibles para acabar con el estrés.

Practicar yoga

El yoga puede ayudar a los niños, así como a los adultos, a controlar adecuadamente los sentimientos como la rabia y la ira, el enojo, el aburrimiento y la frustración. Al mismo tiempo que despeja la cabeza y le ayuda a tomar mejores decisiones.

La música y el baile

Escuchar música ayuda al equilibrio emocional y a generar más pensamientos positivos al niño. Además, genera estados de paz y le ayudará a acelerar su proceso de aprendizaje y concentración. Bailar es una actividad física que favorece no solo el ejercicio cardiovascular sino también mejora la elasticidad y el sentido del equilibrio en el niño.

Meditar

Respirar es bueno y saber respirar es aún mejor. Meditar es un ejercicio diario que puede tanto evitar el estrés como tratarlo. 10 minutos al día, marcarán la diferencia en los niños.

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