Que piensan los jóvenes sobre la Abstinencia sexual

Olga L. Avendaño Ruiz, MD., MPH
Estudiante, Universidad de Puerto Rico
Recinto de Ciencias Médicas
Escuela Graduada de Salud Pública
Programa de Madres y Niños

René R. Dávila Torres, BS, MS, PhDc, DBAc
Catedrático Auxiliar, Universidad de Puerto Rico
Recinto de Ciencias Médicas
Escuela Graduada de Salud Pública
Programa de Madres y Niños

José J. Gorrín Peralta, MD., MPH., FACOG, FABM
Catedrático, Universidad de Puerto Rico
Recinto de Ciencias Médicas
Escuela Graduada de Salud Pública
Programa de Madres y Niños

 

Humira – 300
L

os programas de educación sexual promovidos por el Departamento de Educación Federal de los Estados Unidos de América y puestos en práctica en Puerto Rico, establecen dos tipos de acercamientos: a) los de abstinencia solamente y b) los que también proveen información y consejos de anticoncepción (Stammers, 2003). En Puerto Rico se promueven los programas de educación sexual integral durante el nivel intermedio, ofreciendo información sobre la abstinencia sexual como método eficaz para la prevención de embarazos, así como, otras consecuencias negativas de la actividad sexual prematura para su desarrollo emocional (Política Pública de Educación en Salud Sexual, 2004).

Sin embargo, los adolescentes parecen estar mal informados acerca de los riesgos de las infecciones de transmisión sexual y otros tipos de prácticas como el sexo oral (Remez, 2000). Estudios indican que las políticas basadas en abstinencia no necesariamente resultan en una mejoría de la salud sexual (Weaver et al., 2005). Los programas de prevención para jóvenes dentro y fuera de las escuelas deben ser expandidos, los padres deben darse a la tarea de comunicar sus valores y expectativas acerca del comportamiento sexual. Este estudio tuvo como propósito identificar las creencias de los adolescentes acerca de la abstinencia sexual como método de prevención de infecciones de transmisión sexual.

 

 

Método

Dos escuelas intermedias del Municipio de Guaynabo, Puerto Rico fueron seleccionadas para llevar a cabo el estudio. Se escogió este municipio por contar con una de las tasas de natalidad bruta más bajas del área metropolitana, pero más alta comparada con el resto de la Isla y por tener una población adolescente elevada, sobretodo femenina.

Se llevaron a cabo cinco grupos focales con adolescentes (uno por grado académico y por sexo del participante). Cada grupo focal estuvo compuesto por un mínimo de cuatro estudiantes y un máximo de nueve. Los criterios de inclusión fueron: 1) adolescentes cursando un nivel intermedio de educación; 2) participar de forma voluntaria; y 3) que sus padres consintieran su participación y ellos/as asintieran a participar.

Se utilizó una plantilla para recopilar información sociodemográfica de los participantes. Se utilizó una guía de preguntas como instrumento de medición que fue preparada basada en la literatura. Esta guía contó con 21 preguntas dirigidas a: 1) creencias sobre el inicio temprano de las relaciones sexuales y su motivación; y 2) opinión acerca de la abstinencia sexual como método de prevención de infección de transmisión sexual y su importancia en el programa de educación sexual en Puerto Rico. Todos los grupos focales fueron grabados y transcritos al “verbatim”.

Este estudio fue aprobado por el Comité de Derechos Humanos del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico. Análisis de contenido fue llevado a cabo a cada una de las transcripciones.

 

Resultados

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Discusión

Los participantes indicaron que reciben la mayoría de su educación sexual en la escuela y la familia; sin embargo, dejan claro que también reciben educación por parte de amigos y medios de comunicación. De acuerdo con el Committee on Public Education (2001), los mensajes transmitidos por medios de comunicación contienen información irreal, inexacta, y engañosa que las personas jóvenes aceptan como hecho. Sin embargo, muchos adolescentes dependen de los medios de comunicación en exceso como una fuente importante de información sobre relaciones sexuales (Weiss 2007).

Los participantes consideran las relaciones sexuales como el encuentro entre un hombre y una mujer, aunque también lo entienden con personas del mismo sexo. Estos entienden las relaciones sexuales como el contacto entre dos personas, lo que es un concepto muy general; no especifican otro tipo de prácticas como parte de estas relaciones. Lo que nos debe llevar a explorar su educación acerca de otro tipo de prácticas sexuales que los adolescentes puedan entender como seguras o de las cuales sienten temor de hablar.

Interesantemente, la edad para iniciar las relaciones sexuales fue identificada como aquella cuando estén mental, física y psicológicamente preparados, lo que sugiere que la base para tomar la decisión de tener relaciones sexuales debe tener una perspectiva diferente o difiere de los datos estadísticos que demuestran el temprano inicio de las mismas en la isla. Por otro lado, los participantes postergarían las relaciones sexuales por temores como el de adquirir una ITS o quedar en embarazo. Esto concuerda con el estudio realizado por Delgado (2002), en donde los adolescentes mencionan estas mismas razones, además de miedo a sus padres, estabilidad económica y al matrimonio. Los Centros para el Control de Enfermedades y Prevención de Atlanta (2002) y la Organización Mundial de la Salud (2002) establecen que se debe ofrecer educación que ayude al adolescente a desarrollar un comportamiento sexual sano.

 

Los participantes tienen claro que la abstinencia sexual es “ no tener sexo” y que la decisión debe ser tomada por ellos. Sin embargo, no establecen si otro tipo de prácticas son formas de abstinencia, lo que puede indicarnos que los conceptos de abstinencia sexual y de actividad sexual dados por el currículo de Educación Sexual no necesariamente son claros o no han llegado a los participantes como se espera. El currículo establece que la abstinencia sexual consiste en “escoger voluntariamente no tener actividad sexual antes del matrimonio y actividad sexual se refiere a cualquier tipo de contacto genital o estimulación sexual entre dos personas, incluyendo, pero no limitando el encuentro sexual”.

También los participantes entienden que el abstenerse es la mejor forma de prevenir el contagio de ITS, pero también dejan claro que desean recibir más información de otros métodos de protección. Esto difiere con los defensores de los programas de abstinencia solamente, quienes insisten en que la enseñanza de anticoncepción y el uso de condón puede animar a los adolescentes a participar de una conducta sexual peligrosa (Beshers, 2007). Con respecto al enfoque dado en las escuelas acerca de la abstinencia sexual como método de prevención de ITS, es muy poca la información que los participantes reciben y algunos dicen no haber recibido ninguna educación. Esto cuestiona lo establecido por el programa de Educación en Salud del Departamento de Salud que promueve programas de educación sexual integral desde nivel elemental hasta el superior.

Dentro de las modificaciones que los participantes le harían a la educación sexual en Puerto Rico y al programa de educación sexual están el recibir más educación, que los hagan más participes de la misma y que no solo les enseñen a no tener sexo. Esto sugiere que la alternativa real no es seguir promoviendo la abstinencia sexual solamente, sino darles todas las herramientas para que puedan tener una vida sexual sin temores o riesgos.

Finalmente reconocemos que los hallazgos de este estudio no son generalizables a la población de adolescentes en Puerto Rico; sin embargo los mismos aportan a entender los programas de abstinencia solamente desde la perspectiva de quien lo recibe y no del que lo ofrece, aportando información valiosa para el desarrollo de programas de educación sexual en las escuelas.

 

Referencias

  1. Beshers S (2007). Abstinence-what?: A critical Look at Language of Educational Approaches to Adolescents Sexual Risk Reduction. The Journal of School Health, 77, 637-640.
  2. Centers for Diseases Control and Prevention (2002). Sexual Behavior and Selected Health Measures: Men and Women 15-44 years of age, United States. Retrieved on February 14, 2010 from www.cdc.gov.
  3. Delgado, N. (2001). Jóvenes de Puerto Rico hablan sobre el embarazo en la adolescencia: Investigación con grupos focales de adolescentes. Programa de Servicios Integrales de Salud al Adolescente (SISA).
  4. Organización Mundial de la Salud (2002). Enfermedades de transmisión sexual: Políticas y Principios de Prevención y Asistencia.
  5. Política Pública de Educación en Salud Sexual en las Escuelas Públicas del Departamento de Educación. Carta Circular Núm. 3 2004-2005. Departamento de Educación de Puerto Rico.
  6. Remez L (2000). Oral sex among adolescents: It is sex or it is abstinence? Family Planning Perspectives, 32, 298-305.
  7. Stammers T. (2003). Abstinence under fire. Postgraduate Medical Journal, 79, 365.
  8. Weaver H., Smith G., Kippax S. (2005). School-based sex education policies and indicators of sexual health among young people: a comparison of the Netherlands, France, Australia and the United States. Sex Education, 5, 171-188.
  9. Weiss J. (2007). Let us talk about it: Safe adolescent sexual decision making. Journal of the American Academy of Nurse Practitioners, 19, 450-459.

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