Cómo identificar y tratar los trastornos de la alimentación

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Las comidas y la televisión no son una mezcla sana

Los trastornos de la alimentación pueden ser complejos y difíciles de identificar y de tratar en los niños y los adolescentes, pero cuanto antes se detecte un trastorno de la alimentación, mayor será la probabilidad para un paciente joven de obtener un buen resultado.

La American Academy of Pediatrics, en un informe clínico nuevo titulado, Identificación y manejo de los trastornos de la alimentación en niños y adolescentes (en inglés), describe los trastornos de la alimentación comunes, sus manifestaciones físicas y el papel del pediatra en la evaluación y el manejo de estos trastornos.

El tema de la alimentación de los hijos para los padres siempre va a ser una preocupación, sobre todo cuando no quieren comer o tardan demasiado en hacerlo.

El informe se publicará en el ejemplar de enero de 2021 de Pediatrics ofrece recomendaciones para los pediatras sobre trastornos que, según las investigaciones, pueden estar subdiagnosticados y sub​-tratados.

¿Quién se ve afectado por los trastornos de la alimentación?

“Durante demasiado tiempo, se consideró que los trastornos de la alimentación eran una enfermedad que afectaba sobre todo a las adolescentes blancas adineradas”, dijo Laurie L. Hornberger, MD, MPH, FAAP, autora principal del informe, escrito por el Comité de Adolescencia de la AAP.

“Hoy en día, sabemos que las niñas y los niños de todas las edades, niveles económicos y grupos raciales y étnicos pueden estar luchando con un trastorno de la alimentación. Nuestra esperanza es ayudar a combatir el estigma que pueden sufrir y proporcionar un entorno para que puedan tener conversaciones abiertas en las que no se los juzgue”.

El informe clínico contiene las definiciones más recientes de trastornos de la alimentación, según lo descrito en el Manual de diagnóstico y estadística de los trastornos mentales, quinta edición, DSM-5 (en inglés). El informe también detalla la prevalencia estimada de diversos trastornos de la alimentación, que varían mucho dependiendo de la población y los criterios utilizados para definir un trastorno de la alimentación.

Muchos de ellos se incluyen en las categorías de anorexia nerviosa, trastorno de evitación/restricción de la ingesta de alimentos, trastorno de ingesta compulsiva y bulimia nerviosa.

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Los estudios han demostrado que existe una demora en la identificación de niños y hombres jóvenes con trastornos de la alimentación debido a las percepciones erróneas de que estos trastornos afectan solamente al sexo femenino.

Los niños y los hombres jóvenes pueden estar enfocados en la esbeltez, el control del peso y la muscularidad, y los signos que indican que pueden tener un trastorno de la alimentación incluyen las purgas, el uso de suplementos para aumentar los músculos, el abuso de sustancias y la depresión.

Según el informe, la edad media de los niños con un trastorno de la alimentación es de 12,5 años.

Trastornos de la alimentación disfrazados

“Algunos adolescentes pueden tener hábitos alimentarios que disfrazan trastornos de la alimentación, por ejemplo, aquellos que se vuelven cada vez más restrictivos con la calidad de los alimentos que consumen, en oposición a la cantidad”, dijo Elizabeth Alderman, MD, FSAHM, FAAP, presidenta del Comité de Adolescencia de la AAP.

“Los adolescentes pueden pasar una cantidad excesiva de tiempo en la planificación de sus comidas y sentir una culpa o frustración extremas cuando se interrumpen sus prácticas relacionadas con la comida”.

Después de diagnosticar un trastorno de la alimentación, un pediatra organiza una atención apropiada, ya sea mediante una derivación urgente a un hospital para un paciente médicamente inestable o una derivación a profesionales de la nutrición o la salud mental como pacientes ambulatorios para aquellos pacientes con síntomas menos graves.

Debido a que una respuesta temprana al tratamiento puede estar asociada con la obtención de mejores resultados, es preferible la participación de un equipo especializado multidisciplinario, cuando sea posible. Si no hay recursos disponibles a nivel local, es posible que los pediatras deban colaborar con expertos de la salud que estén más lejos para proporcionar la atención debida.

El problema no es el azúcar, sino su consumo excesivo.
El problema no es el azúcar, sino su consumo excesivo.

Cómo establecer hábitos saludables

La AAP ofrece información adicional en un informe clínico existente titulado, Prevención de la obesidad y los trastornos de la alimentación en adolescentes (en inglés), que se enfoca en establecer hábitos saludables entre los pacientes y las familias en lugar de enfocarse en el peso y la dieta. Las recomendaciones incluyen comer en familia con mayor frecuencia, desalentar las “charlas sobre el peso” y las “bromas acerca del peso” en el hogar, monitorear de cerca la pérdida de peso en pacientes a los que se le aconsejó perder peso, y promover una imagen corporal saludable.

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“Como pediatras, hay muchas cosas que podemos hacer fuera de la clínica para abogar por nuestros pacientes, a través de la legislación y las políticas que respaldan los servicios, incluidos la atención médica, la intervención nutricional, el tratamiento de la salud mental y la coordinación de la atención”, dijo Margo Lane, MD, FRCPC, coautora del informe.

​“Sobre todo, podemos comenzar por usar lenguaje sensible y tener actitudes comprensivas hacia los niños de todas las formas y todos los tamaños”.​

Fuente: Academia Americana de Pediatría

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