Síndrome de Kawasaki incitaría problemas cardíacos en pacientes pediátricos

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Aunque no es una enfermedad contagiosa, se conoce que proviene de un padecimiento que sí es de un proceso de infección del paciente y suscita una reacción autoinmune.

Agencia Latina de Noticias de Medicina y Salud Pública|Pediatría y Familia

Por: Diana Castañeda

La enfermedad de Kawasaki, que afecta principalmente a los niños hasta los cuatro años, es una de las vasculitis más frecuentes en la reumatología pediátrica, causando inflamación en los vasos sanguíneos.

Así lo comentó la doctora Elivette Zambrana, reumatóloga pediátrica, durante una entrevista concedida para la Revista Medicina y Salud Pública (MSP) en la que también mencionó que, de la generación que ha padecido de este síndrome, que -aún es muy reciente- no se ha logrado detectar qué consecuencias pueda traer a futuro para estos pacientes.

Aunque no es una enfermedad contagiosa, se conoce que proviene de un padecimiento que sí es de un proceso de infección del paciente y suscita una reacción autoinmune.

A este síndrome, al que se le adjudicó este nombre por el doctor Kawasaki, quien descubre la enfermedad en 1967, en Japón, y que, posteriormente, pasa a Estados Unidos en los años 70´s, no tiene una generación de adultos mayores en la que se pueda especificar los padecimientos que hayan quedado a largo plazo para los pacientes que lo sufrieron.

Ante esto, la doctora Zambrana comenta que las posibles comorbilidades de este síndrome a futuro pueden ser los ataques al corazón, sin embargo, es muy temprano para sacar este tipo de conclusiones.

“Si vemos, los pacientes sufrieron esta enfermedad no están en una edad para saber qué ha pasado con todos ellos y que hayan desarrollado problemas de corazón, así que vamos a ver las secuelas a largo plazo si estos pacientes están a mayor riesgo de ataques al corazón (…) si hay algo subclínico que deba preocupar, y si estos adultos requieren de una profilaxis de anticoagulación aún no lo sabemos y entraríamos en un procedimiento empírico”, explica la galena.

Síntomas para detectar el síndrome de Kawasaki

Esta condición, que no se puede diagnosticar a través de alguna prueba específica, se caracteriza por presentar en el paciente más de cinco días de fiebre la cual, según comenta la doctora Zambrana no responde a antipiréticos como el acetaminofén o el ibuprofeno.

A su vez, se debe tener en cuenta que otro síntoma durante la etapa aguda (dos primeras semanas) es la irritabilidad de los pacientes, aparición de nódulos linfáticos de gran tamaño que salen especialmente en la zona del cuello y, el engrosamiento de la lengua que, a su vez, tiende a sufrir enrojecimiento junto con la boca.

Por otra parte, el Kawasaki genera erupciones en la piel dejando una apariencia de lija en áreas como el tronco y genitales.

“Otro de los criterios es si podemos tener un ecocardiograma a la mano, para visualizar el corazón y, si vemos unas coronarias dilatadas e inflamadas, entonces ya nos vamos dirigiendo al Síndrome de Kawasaki”, aduce la especialista en reumatología pediátrica.

Después de la etapa aguda, la Dr. Zambrana asegura que, se pueden presentar otras dos etapas con otros síntomas como inflamación articular y del cuero cabelludo, plaquetas muy elevadas que sobrepasan el millón, y luego en la tercera fase se podrían generar descamación en las manos y otras áreas del cuerpo.

Tratamientos para contrarrestar el Síndrome del Kawasaki

Para la doctora ElIvette Zambrana durante las dos primeras semanas se debe suministrar inmunoglobulinas, que son anticuerpos de distintos donantes que se le infunden al paciente, “la mayoría de los pacientes reaccionan en una sola dosis, pero hay otros que necesitan dos dosis, si no presentan mejoría con esto se debe tener en cuenta otro padecimiento viral”, aduce.

Por otra parte, es importante reconocer que esta enfermedad solo se puede tratar en el hospital, deben ser hospitalizados ya que según los estudios los pacientes que se tratan en etapa aguda-febril con  inmunoglobulinas tienen mejor pronóstico de no desarrollar dilatación de las coronarias, y así, baja la incidencia de tener en el futuro un adulto con problemas al corazón y alto riesgo de infarto miocardio.

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