La tabla de puntos, una estrategia para mejorar la mala conducta en los niños

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Pediatría y Familia

Cada vez es más frecuente encontrar niños que mienten, que se muestran agresivos y retadores, que desobedecen, que insultan, etc. Todos esos comportamientos que aparecen como síntomas, muestran que existe algún tipo de problema de conducta.

Cuando en el entorno del niño se utilizan las amenazas, los gritos y los castigos para mejorar la conducta del pequeño, los padres, los profesores o los familiares más cercanos se están equivocando y pueden llegar a conseguir el efecto contrario al que buscan e, incluso, incrementar aún más la mala conducta de los niños.

Por tanto, para mejorar la conducta es preciso que se utilicen otras maneras de actuar ante estas situaciones usando estrategias basadas en el refuerzo positivo y dejando de lado el castigo. En este sentido, podemos hablar de las tablas de puntos para mejorar la conducta del niño, como un método alternativo al castigo y que se basa en ofrecer otras alternativas y reforzarlas.

La tabla es una herramienta de modificación de conducta basada en la llamada “economía de fichas”. Esto consiste en seleccionar unas conductas que se van a reforzar positivamente cuando aparezcan, asignándole un punto o una pegatina.

Este tipo de tabla de puntos para mejorar la conducta del niño se suelen usar cuando el niño tiene alrededor de 6 años en adelante. Son muy efectivas para cambiar comportamientos concretos. Para ello, se deben utilizar de manera adecuada y no abusar de ellas para que funcionen y aumente la probabilidad de que las conductas reforzadas vuelvan a aparecer en situaciones similares.

Consejos para aplicar adecuadamente la tabla de puntos con los niños

Para no cometer todos los errores es preciso seguir una serie de consejos:

  • El diseño de la tabla se puede hacer con la ayuda del niño. Es una de las maneras que tenemos de implicar al niño en la participación del proceso así se sienta implicado.
  • Elaboración de lista de premios. Se deben definir con precisión y siempre han de estar a la vista junto con la tabla de puntos.
  • Definición clara y específica de conductas. Es necesario que se especifiquen claramente las conductas que se desean reforzar. Hay que definir claramente lo que queremos del niño para que él sepa que es lo que se espera de él.
  • Consenso. Es importante que al final de cada jornada, padres e hijos, realicen un repaso por las tareas que han cumplido y las que no. Y es que así es como se logrará que haya un compromiso claro y real en dicha materia.
  • Hay que mantener el compromiso. No funciona si un día cumplimentamos el cuadro y otro no. O un día le damos el premio y otro no.
  • Solo se dan refuerzos positivos. Por lo tanto, solo se obtienen puntos cuando se consigue la conducta buscada, no le pondremos “puntos negativos” cuando no la haga ni le quitaremos pegatinas cuando se porte mal por otra cosa.
  • No debe ser una imposición. La tabla de puntos es un sistema que debe usarse de manera conjunta padres e hijos. Los niños han de estar preparados para llevar a cabo este sistema de incentivos. Por lo tanto, si no conseguimos que el peque cambie su conducta y han pasado alrededor de dos semanas, es mejor dejarlo y esperar a que esté preparado.

Por: Borja Quicios |Psicólogo educativo
Guía Infantil

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