Los niños y las mascotas

Todos los niños llegan a una edad en la que quieren tener una mascota, sin embargo, desconocen los deberes que tienen para con ellas. Por eso, los padres tienen la responsabilidad de enseñarles que, sin importar qué tipo de animal sea, éste requiere compromiso, dedicación y tiempo.

A continuación algunas recomendaciones o datos a tener en cuenta acerca de la relación de los niños con las mascotas o si quieres acoger un nuevo miembro a la familia:

  • La compañía de un animal mejora la calidad de vida de todo ser humano, aumenta la longevidad, preserva el equilibrio físico y mental, facilita la recreación, reduce el estrés y disminuye el índice de depresión en general.
  • Una cosa es el perro de la familia y otra cosa es el perro del vecino. Por esta razón es necesario enseñar al niño que cuando vea un animal en la calle nunca se acerque a él sin antes preguntar primero al dueño del animal si existe algún peligro.
  • En el caso de los niños, contribuye en el desarrollo educativo y social, ya que los obliga a asumir responsabilidades, aumenta su autoestima y, en la mayoría de los casos, mejora la integración de la familia.
  • Si ven a un perro nervioso o que esté en la etapa de dar mordiscos, digan al niño que el perro no quiere jugar en aquel momento, pero jamás digan que les puede morder o que el perro es malo.
  • Las infecciones de salmonella, por ejemplo, en un 11% ocurren por el contacto de niños con lagartos, tortugas e incluso con pollos. Los erizos son peligrosos porque sus espinas pueden penetrar en la piel y diseminar una bacteria que causa fiebre, dolores e irritaciones cutáneas a los niños.
  • Jamás debes dejar solo a un niño pequeño jugando con el perro, hasta que éste no sea lo suficientemente responsable. En la etapa de aprendizaje los niños pueden ser crueles con sus compañeros, incluidos los perros. A pesar de su paciencia, la reacción del perro será defenderse ante alguna agresión.
  • Fomentar la empatía del niño hacia el perro, demostrando cariño hacia la mascota. Cuando acaricien al niño en presencia del perro, hagan lo mismo con la mascota para que ella no se sienta marginada.
  • Estimulen y enseñen al niño a jugar con el perro. Ejemplos: tirando una pelota suave, rascándole la cabeza, haciéndole cosquillas. Los expertos dicen que los niños que crecen con animales son más tranquilos, responsables y cariñosos.
  • Enseñen al niño a cuidar del perro y a tener responsabilidades con él. A estar pendiente de los horarios de comida, de asegurarse si tiene agua en su plato, etc.
  • Enseñen al niño a cuidar del perro. Pídele que les acompañen al veterinario cuando el perro tenga alguna enfermedad o tenga que recibir alguna vacuna.
  • Para que el perro reconozca al niño así como a cualquier otra persona que entre en la casa, dejen que el perro les huela. El perro memorizará el olor y lo aceptará.
  • Si es posible, elijan una raza de perro más apropiada a la edad y a las necesidades del niño. Hay razas, como los pastores alemanes, por ejemplo, que se convierten en guardianes de los niños. Los vigilan y no se separan de ellos. Hay otras razas, como los cocker que son más nerviosos y celosos. Lo mejor es que lo consulten con un veterinario.

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