Estas son las consecuencias del ‘no dormir’ en niños

Por: Redacción Pediatría y Familia

Los hábitos de sueño son una parte esencial de nuestra rutina cotidiana. Pero, en caso de no saberlo, éstos van cambiando de acuerdo a la etapa en la que nos encontremos. Por ello, es fundamental conocer cuál es el mínimo de horas que deben descansar los bebés y niños de acuerdo con su edad. Si no se tiene claro este aspecto, no resultará fácil saber si nuestro hijo en realidad descansa durante los periodos de sueño.

De acuerdo con los especialistas, cuando los pequeños no descansan significa que pueden estar sufriendo de un trastorno de sueño infantil. Estas condiciones, a menudo causadas por malas costumbres cotidianas o falta de actividad física diaria, se presentan en una cuarta parte de la población infantil del mundo. Los padres pueden sospechar de un trastorno de sueño en su hijo cuando el bebé o el niño no logra acomodar sus horarios nocturnos al descanso, se fatiga mucho durante el día o parece somnoliento la mayor parte del día.

¿Sabes cuáles son las consecuencias de la falta de sueño en niños?

Los pediatras afirman que la falta de descanso en los bebés y niños afecta gravemente su desarrollo. Para los pequeños es trascendental que su cerebro se ‘desconecte’ de las actividades diarias. Solo de esta manera puede procesar la información y los aprendizajes para que el niño pueda recordarlos y aplicarlos en el futuro. Además, permite que los tejidos corporales crezcan adecuadamente.

Dentro de las consecuencias más notorias en los niños, se encuentran -además de las mencionadas- las siguientes:

Dolor de cabeza: El cansancio puede ser el origen de repetidos dolores de cabeza a lo largo del día. Si se trata de un niño en edad escolar, este síntoma interferirá con su capacidad de aprendizaje pues al pequeño se le dificultará seguir el ritmo de sus compañeros.

Dificultad para memorizar: Como el niño está cansado, su cerebro no tendrá la misma capacidad para realizar sus funciones. Entre esas, memorizar nuevos conceptos y asociarlos con previos conocimientos o experiencias que sean útiles para el futuro.

– Irritabilidad: Llanto descontrolado, mal humor, apatía para hacer cualquier actividad, gritos o berrinches son una manifestación del cansancio físico y emocional del pequeño. Al sentirse cansado y frustrado por no poder dormir, estos comportamientos son una manera de liberar sus tensiones y emociones negativas.

– Bajas defensas: Como el organismo no funciona correctamente, el sistema inmunológico se debilitará y hará que el niño esté propenso a desarrollar enfermedades o contraer virus y bacterias.

Para evitar esta situación, los especialistas aconsejan retirar a los pequeños de las pantallas 1 hora antes de dormir. También, mantener horarios fijos a la hora de dormir para ayudar a nuestro hijo a dominar su propio reloj biológico y acomodarlo a los horarios cotidianos.

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