3 increíbles experiencias que todo niño debe vivir

Por: Redacción Pediatría y Familia

A medida que el pequeño crece y supera los 5 años de vida, la mayoría de sus habilidades físicas y emocionales se habrán desarrollado. Luego de estos años, el cerebro del niño continúa fortaleciendo sus conexiones y consolidando los saberes que adquiere día tras día. Por eso, como padres nos asombramos cuando nuestro hijo cada vez se aleja más del mundo infantil, debido a la rapidez de su crecimiento y a la evolución en su pensamiento.

Como este proceso no es exclusivamente físico, también se debe tener en cuenta que los niños siguen siendo niños. Es decir que, el juego y el ejercicio continúan siendo una manera divertida de aprender, descubrir y madurar. De acuerdo con expertos en comportamiento infantil, cuando los niños se encuentran en este rango de edad, adquieren una mayor conciencia sobre sus actitudes y responsabilidades.

Por eso,  en esta etapa se les debe motivar a vivir nuevas experiencias. Si bien ante nuestros ojos parecen actividades muy simples, a ellos les proporcionan sensaciones que resultan esenciales en esta ‘casi’ última etapa de su niñez. En este artículo, te damos a conocer tres de esas actividades increíbles para todo niño.

A descubrir el mundo en 3 experiencias inolvidables

No dejemos que la tecnología arrebate la infancia de nuestros pequeños. Con estos juegos simples, ellos fortalecerán sus habilidades físicas y emocionales.

Trepar árboles: ¿Cuántos no treparon árboles en su infancia, bien sea para jugar o para alcanzar una fruta sabrosa? Esta actividad -a la que muchos temen- les permite mejorar su coordinación muscular, fortalecer los tejidos de sus extremidades. Además es una forma sencilla de entrar y mantener el contacto con la naturaleza y otros seres vivos.

Diseñar y construir sus propios escondrijos: No importa si es al aire libre o en casa, lo importante de este juego es que los niños hagan uso de su imaginación, pongan en práctica su memoria y habilidades abstractas. También es la oportunidad para afianzar los lazos familiares o de amistad con sus contemporáneos si deciden hacer esta actividad de forma grupal.

¡Saltar charcos!: El contacto con el agua es esencial a cualquier edad. Es una de las actividades más graciosas y placenteras porque suele ocurrir en compañía, en momentos inesperados o vacaciones. Cuando el niño participa de esta y otras actividades en el agua aprende a nadar, fortalece sus músculos y aprende a desenvolverse con más agilidad en este ambiente.

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