Niños sensibles: una personalidad con grandes fortalezas

Por: Redacción Pediatría y Familia

Indudablemente, una de las primeras lecciones que deben aprender los pequeños es a hacer frente a sus problemas. Pese a que su edad, las preocupaciones giran en torno a sus hermanos, sus tiempos de juego o sus compañeros de guardería o escuela, la extrema sensibilidad de algunos niños muchas veces afecta seriamente su estado de ánimo, ya que se agobian al creer que no son capaces de solucionar sus inquietudes.

Cuando en casa hay un niño con alta sensibilidad, algunos padres, cuidadores o profesores creen y le avisan al niño que sus reacciones son exageradas. A pesar de que sea así, se debe tener cuidado en la forma como lo manifestamos ya que esto es un comportamiento totalmente normal. Como ningún niño, sin importar su edad, es igual a otro, recibir este tipo de comentarios puede generar consecuencias negativas en su salud emocional.

Entonces… ¿qué puedo hacer en estos casos?

Un niño sensible está altamente conectado con sus emociones y sentimientos. Por eso, manifestará entusiasmo y alegría con la misma intensidad que tristeza y preocupación. Por eso, los especialistas en comportamiento infantil también mencionan que debes reconocer si en realidad tu niño es hipersensible, un aspecto de la personalidad con más beneficios de lo que crees. Generalmente, los niños muestran una sensibilidad especial sí:

– Son niños que hablan y se expresan de forma más ‘madura’, sin importar su edad. Este aspecto es muy claro y recordado por las personas que los conocen .

– Son pequeños con una elevada intuición. De inmediato o casi de inmediato pueden saber si a una persona -conocida o desconocida- algo le llama la atención o le desagrada. También realizan las asociaciones para descubrir concretamente – a esas personas- qué es lo que les alegra o molesta en un momento específico.

– Son pequeños empáticos, no solamente con otras personas. A los niños muy sensibles les resulta muy fácil captar y percibir las emociones de las personas a su alrededor, les gusta pasar tiempo con animales y otros seres a los que brindan su cariño y evitan maltratar a toda costa.

Como los niños sensibles sienten con mayor intensidad cualquier tipo de emoción, una forma de ayudarlos es escucharlos con atención, preguntarles qué necesitan para sentirse mejor o por qué se sienten mal, hacerlo sentir seguro y darle su espacio de adaptación a nuevas situaciones. De esta manera comprenderá que de las situaciones positivas y negativas siempre nos permiten aprender y dar lo mejor de nosotros mismos.

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