Consejos para tratar con niños malcriados y agresivos

La educación de los niños es un verdadero reto, para aquellos padres que no logran que sus hijos respeten la autoridad, ni en casa, ni en la escuela, ni en ninguna parte. Una situación que en muchos casos parece no tener solución.

Si estás viviendo una experiencia similar con tus hijos, te vamos a explicar algunos buenos consejos que te resultarán de gran ayuda. Respondemos a tu pregunta: ¿qué hacer si mi hijo no me respeta?

  • Enseñar valores a los niños es una lección muy importante que debe hacerse desde que son pequeños. De esta forma, a medida que crecen, los niños aprenden a respetar la autoridad.
  • Aunque en algunos casos puede resultar difícil de poner en práctica, debemos conservar la calma ante un niño rebelde, ya que responder con violencia y de forma agresiva, solo conseguirá empeorar la situación. Así que, para que un niño obedezca, debemos pensar con tranquilidad cuál es el mejor castigo.
  • Los expertos en educación infantil nos recuerdan que los niños aprenden por repetición, es decir, copian las cosas que ven de los adultos. Por eso es tan importante dar ejemplo. ¿Mi hijo no me respeta? Entonces, tal vez debamos predicar con nuestro propio ejemplo, y dejar que el niño vea que nosotros sí cumplimos las normas y la autoridad, y así obtenemos un beneficio.
  • No permitas ninguna impertinencia de los niños, porque empiezan con pequeñas mala conductas que luego desembocan en comportamientos mucho peores. Así que, si un niño no respeta, actúa desde el primer momento.
  • Escucha a tu hijo e intenta hablar con él. Muchas veces, el problema de un niño desobediente es por culpa de una mala comunicación entre padres e hijos.
  • Controlar a los niños tampoco es una buena manera de educar, ya que solo conseguirás que se agobien todavía más. Así que déjales espacio suficiente, porque si lo controlas todos y cada uno de sus movimientos, puedes conseguir que su actitud rebelde empeore.
  • ¿Has castigado a tu hijo desobediente? Mantente firme y no demuestres tu debilidad. Los llantos y las caricias de tu hijo te están poniendo a prueba.
  • Ser sinceros en nuestros mensajes, no mentirles, defraudarles ni engañarles. No hay nada que mine más el respeto y la confianza hacia una persona que sus mentiras y engaños continuados.
  • Evitar darles todo cuanto piden en el momento que lo piden, de este modo conseguiremos evitar convertirnos en ‘padres cajeros automáticos’ o cumplidores de sus deseos. Y aunque todos queremos hijos felices, los padres deben cumplir el rol que les toca y saber decir que no en los momentos necesarios, sin miedo ni temor a sus reacciones ante las frustraciones.
  • Hablarles sin gritar, los gritos no nos dan más autoridad ni credibilidad ni infunden respeto. Los gritos y las malas formas fomentan el miedo y alejan a nuestros hijos de nosotros. Los gritos son el alimento perfecto para la desobediencia y la desconsideración.
  • Corregirles de un modo positivo cuando nos contradicen.  Debemos enseñar que existen otros modos de decir lo mismo sin ser agresivo, contestón o mandón.  Al inicio le pondremos tantos ejemplos que sean necesarios.
  • Establecer normas o reglas de convivencia claras. Las normas o las reglas de casa nos ayudan a respetarnos mutuamente y facilitan la armonía familiar, como por ejemplo no interrumpir cuando mamá o papá hablan por teléfono o pedir las cosas por favor.

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